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Décimo
Sexto Escalón: de la Avaricia y Pobreza
1.
Muchos doctos hombres ponen, después del tirano del cual tratamos,
al espíritu de la avaricia, que tiene mil cabezas. Como no
hay razón para que nosotros, pobres ignorantes, rompamos esa
regla, hablaremos primero de esta enfermedad y luego de cómo
remediarla.
2. La avaricia o codicia genera ídolos, es hija de la infidelidad,
inventora de enfermedades, profeta de la vejez, generadora de la esterilidad
de la tierra y del hambre por venir.
3. El avaro quebranta y escarnece al Evangelio. El caritativo reparte
lo que tiene; pero el que dice reunir caridad y amor al dinero se
engaña.
4. El que se aflige por sus pecados se olvida hasta de su propio cuerpo,
y cuando la ocasión lo pide hasta lo castiga.
5. No digas que tú amasas dinero por amor a los pobres; recuerda
aquella viuda que por dos pequeñas piezas compró el
reino de los cielos.
7. El que ha vencido esta pasión ha llegado a la raíz
de la inquietud; aquel que es cautivo de ella no logrará jamás
la oración pura.
8. El comienzo de la avaricia es pretender hacer limosna, y el fin
es el odio a los pobres. Mientras adquiere riquezas el hombre es a
veces misericordioso, pero cuando se ve rico aprieta las manos.
9. He visto a pobres de riquezas materiales, enriquecerse viviendo
entre los pobres de espíritu.
10. El monje codicioso nunca está ocioso porque piensa constantemente
en las palabras del Apóstol: "El que no trabaja no come"
y "Estas manos ganaron de comer para mí y para todos los
que me acompañan."
11. La pobreza destierra los cuidados, la seguridad en la vida, es
cambiante y libre, puerta de la tristeza y guardián de los
mandamientos.
12. El monje sin bienes es señor del mundo. Él ha confiado
a Dios todas sus posesiones, y por la fe todo lo posee. No tiene necesidad
de revelar a los hombres sus necesidades, todo lo que le ofrecen lo
toma como proveniente de la mano de Dios.
13. El trabajador espiritual sin bienes es enemigo de todo apego,
tiene sus cosas como si no fueran suyas, y cuando se retira a la soledad
todo lo mirará como al estiércol. Pero el que se entristece
por perder algo transitorio, no sabe aún de la verdadera desnudez.
14. El hombre sin posesiones es puro en su oración, pero el
codicioso ora teniendo presente las cosas materiales.
15. Los que perseveran en la obediencia, están apartados de
la codicia. Porque ¿qué cosa pueden poseer los que su
propio cuerpo ofrecieron por amor a Dios? Sólo los afecta el
que deben estar siempre prontos a mudar de lugar de residencia.
16. Yo he visto a monjes que alcanzaron la virtud de la paciencia
por la ocasión que se les brindó al permanecer en un
mismo lugar; pero tengo por más bienaventurados a los que por
amor a Dios procuraron alcanzar esta virtud.
17. El que ha gustado de los bienes celestiales, fácilmente
desprecia los de la tierra; mas el que no los ha probado alegrase
con las posesiones terrenas.
18. El que de una manera desatinada pretende alcanzar la pobreza,
sufre un doble daño: no goza de los bienes presentes y se privará
de los futuros.
19. Cuidémonos., ¡oh monjes!5de no ser menos fieles y
confiados que las aves, pues ellas viven, en efecto, sin afanarse
y sin acumular nada.
20. Grande es aquel que por piedad renunció a lo que poseía,
pero santo es el que renunció por propia voluntad. El primero
recibirá cien veces más, sea en bienes temporales, sea
en bienes espirituales; pero el otro recibirá la vida eterna
por herencia.
21. Las olas jamás faltan en el mar, ni la ira y la tristeza
en el corazón del avaro.
22. El que menosprecia los bienes materiales está libre de
luchas y discordias, pero el avaro se batirá hasta la muerte
por una aguja.
23. Una fe inquebrantable llega hasta las raíces, mas el recuerdo
de la muerte nos hará negar nuestro propio cuerpo.
24. No hubo en Job ni rastro de amor a la riqueza, por eso ser privado
de todo, perseveró sin problemas.
25. El amor al dinero es raíz de todos los males. Las Escrituras
dicen que engendra el odio, el hurto, la envidia, la muerte, las disputas,
la enemistad, el rencor, la crueldad, la dureza del corazón.
26. Una chispa basta a veces para incendiar todo un bosque. Esta sola
virtud (la pobreza) basta para desterrar todos los vicios mencionados.
Y nace del amor a Dios y del recuerdo del juicio final.
27. Bien sabe el lector que la avaricia es la madre de muchos males,
y que uno de sus hijos es la insensibilidad, porque logra que sus
siervos, los avaros, sean duros como piedras ante las cosas de Dios.
Ya mencionamos que la madre de todos los vicios es la gula, y que
sus hijas son la insensibilidad y la dureza de corazón; y habiendo
ya tratado de aquélla y de la avaricia — que según
definición de los padres ocupa el tercer lugar en la cadena
de los ocho principales vicios -, hablaremos ahora de la insensibilidad,
luego del sueño, de las vigilias y del temor, porque estas
enfermedades suelen ser propias de los que comienzan a servir a Dios.
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As
prósforas são utilizadas na Liturgia Bizantina de
onde é retirado o Cordeiro ofertado na Eucaristia, elaborado
com levedura e preparado sempre por um(a) fiél ortodoxo(a)
segundo uma fórmula específica de acordo com a Tradição
da Igreja
Turibulo usado na liturgia bizantina

S. Serafim Vyritzkiy

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